6 reglas simples para una gran relación con tus hijos

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Amor y respeto

Amor y respeto

Convertirnos en madre (o padre) conlleva a tener muchos miedos, inseguridades y preguntas sobre ¿cómo seremos?, ¿como serán nuestros hijos?, ¿seremos buenos padres?, ¿sabremos hacer nuestros trabajo?, y  pare usted de contar.

Creo que para muchos la noticia de que vamos a ser padres puede ser aterradora pero para todos los que ya somos padres (y madres) es sin lugar a duda la experiencia más gratificante de todas. Más gratificante que casarse, que ser campeona nacional de gimnasia y representar a mi país en el exterior, que iniciar un negocio, y de tratar de inspirar a muchos a realmente disfrutar a nuestros hijos dándoles todo el amor y respeto que se merecen.

Pero seamos honestos; todos fallamos, metemos la pata,  hacemos cosas que después entendemos que no fueron las mejores, regañamos más de la cuenta, y mucho más. Probablemente uno de los mayores problemas es que queremos decidir la vida de nuestros hijos y que sean lo que nosotros queremos que sean y como nosotros queremos que sean. Creo que tenemos que dejar de enfocarnos en quienes y como queremos que sean y aceptarlos, respetarlos y quererlos como son (suena lindo, ya sé que es difícil pero creo que esa debería ser la meta).

Aquí les dejo unos consejos o tips que he recopilado con el tiempo y que creo que nos pueden ayudar.

1) NUESTRO PRIMER TRABAJO ES AMARLOS Y ESTAR AHÍ PARA ELLOS; esto está por encima de todo lo demás. Por supuesto, tenemos que mantenerlos seguros, alimentados, vestidos, cambiar sus pañales, bañarlos, etc. pero partamos de más allá de lo básico para vivir.

Lo importante es que el niño se convierte en un adulto que es amado. Esto es más complicado de lo que parece porque es nuestro trabajo para guiarlos, los criticamos, regañamos, juzgamos, castigamos y todas estas vivencias y sentimientos se van interponiendo en nuestra relación de amor.

O sea que si al final de tu vida puedes decir que estuviste allí para tus hijos y tu familia y que él/ella se sintieron amados, entonces has tenido un gran éxito.

2) ES MÁS IMPORTANTE TU EJEMPLO Y TUS ACTOS QUE TUS PALABRAS

Cuando castigamos, aprenden cómo castigar y no cualquier otra lección que pensamos que estamos enseñando. Si deseas enseñarles a que lleven una vida saludable tú debes ser ejemplo; por ejemplo, comiendo alimentos sanos y haciendo ejercicios. Si deseas que amen su trabajo trata tú de hacer lo mismo y dedicarte a algo que te apasione. Si quisieras que lean, apaga tú la televisión y ponte a leer; si quieres que no juegue videos todo el día apaga tu computadora y deja tu celular descansar un rato

3) UN ABRAZO ES MAS PODEROS QUE UN CASTIGO

Cuando se porte mal y lo quieras castigar o regañar, trata primero de ponerte en sus zapatos, trata de empatizar; ¿por qué lo hizo? ¿que lo llevo a hacerlo?, simplemente entender primero. Habla y exprésate sin gritos y amenazas, explica porque fue un mal comportamiento y las consecuencias que conlleva ese mal comportamiento, porque no se debe hacer y qué pasa con las personas que se comportan de esa forma.

Yo recuerdo que mi papá era muy bueno en eso y cuando yo era chiquita siempre pensaba que porque no me castigan y me pegan como al resto de mis amigas. Lo que él hacía era sentarnos  a tener largas conversaciones sobre nuestro comportamiento y sus consecuencias y al final muchas podían terminar en un gran abrazo. Difícil después de esto volver a repetir el mismo mal comportamiento!

4) CONFIA EN ELLOS

Es difícil aceptarlo pero es bueno que tomen riesgo, que fracasen y enséñales que esas son enseñanzas valiosas que nos hacen más fuertes y exitosos. No tengas miedo constante por los posibles riesgos a los que se enfrenten y los errores que puedan cometer. No les muestre tu miedo, demuéstrales que cofias en ellos y en su capacidad para escoger su camino y tomar decisiones. Si tú confías en ellos; ellos confiaran en sí mismo. Crecerán sabiendo que las cosas pueden ir mal pero con la confianza de que todo va a salir bien al final.

5) DEJA QUE SEAN QUIENES SON Y QUIENES VAN A SER

No puedes (ni debes) estar en control de todo. Quizá lo que es importante para ella/él no es importante para ti pero eso es ella/él no tú, es su esencia que no es la misma tuya. Déjalo que se exprese a su manera, que persiga lo que es importante para ella/él. Al final nadie tiene la verdad en la mano de que es lo mejor para cada quien y todos estamos buscando siempre el camino de la felicidad.

6) COMPARTE CON TUS HIJOS

Lee con ellos, caminen en la playa o en la montaña, hagan ejercicios, monten bicicleta por un lugar bonito, haz un picnic, ten buenas conversaciones, contempla las estrellas y las maravillas de la naturaleza, escucha música, cocina con ellos, recíbelos cada mañana  con una sonrisa y un gran abrazo, cuéntale historias, corran juntos. En fin comparte la vida con esas personas que Dios nos puso en nuestro camino, que tanto queremos y a quienes llamamos nuestros hijos.

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Teniendo a un recién nacido

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¿La familia te ayuda o te vuelve loca?

Recién Nacido

Recién Nacido

 Contar con el apoyo de la familia es importante en cualquier momento de la vida y por supuesto cuando tienes un hijo es gratísimo contar con los que más te quieren. Sin embargo, son muchas las madres primerizas que se quejan de que la abuela, la suegra o la hermana se meten en todo los asuntos que conciernen al recién nacido.

Algunas familias se meten en todo y tienen una opinión para cada situación. La abuela opina que el bebé no está tomando suficiente leche, la suegra dice que deberían darle leche de fórmula porque hoy en día tiene todas las vitaminas necesarias, la hermana comenta que no hay nada como la leche materna y que únicamente deberían amamantarlo, y la cuñada recomienda cómo lo deben dormir y que hacer cuando esté llorando. La pobre mamá del recién nacido no sólo tiene las preocupaciones típicas de una madre si no que además tiene que lidiar con todos aquellos que la rodean.

Si tu mamá, tu tía, tu suegra, tu abuela y tu cuñada tienen sugerencias distintas sobre cada cuanto tiempo debe comer tu bebé, cómo lo debes dormir y qué hacer para que pare de llorar terminarás vuelta loca. Todas han tenido distintas experiencias en sus vidas y sus sugerencias también serán diferentes.

No dejes que cada miembro de tu familia tenga una opinión sobre lo que tienes que hacer o no con tu bebé, cómo lo tienes que hacer, cuándo lo tienes que hacer y por qué lo tienes que hacer.

¿Cómo te pueden ayudar?

Ayuda cuando tienes a un recién nacido

Ayuda cuando tienes a un recién nacido

En los primeros días, después de haber dado a luz, deja que tu familia te ayude con las cosas de la casa: hacer las compras, lavar la ropa, cocinar, limpiar, y las demás tareas del hogar. Pídeles que te respeten en la manera de criar a tu bebé, oye los consejos que te parezcan pertinentes y luego déjales saber que tus irás buscando la forma que te funcione a ti a la hora de alimentar, dormir o criar a tu hijo/hija.

Déjales saber a todos los familiares que interfieran en tu labor de madre que tú buscarás ayuda profesional en caso de que la necesites pero que por ahora quisieras hacer las cosas a tu manera. Ten en cuenta que hablar y dejar saber lo que sientes o piensas es la única forma en que los que están a tu alrededor van a saber realmente lo que está pasando por tu mente. Si no hablas y les dejas saber lo que te molesta probablemente ellos pensarán que están ayudándote y haciéndote un bien.

Resuelve sólo una cosa a la vez

Primero que todo trata de resolver una cosa a la vez y sólo a medida que se te presente la situación. Es decir, no te preocupes de cómo hacer para dormir a tu bebé si ahora está comiendo, cuando llegue ese momento ya resolverás. Resuelve cada cosa a medida que se te vaya presentando y trata de descansar cuando el bebé está durmiendo. Si estás descansada y con la mente despejada probablemente actuarás mucho mejor y más tranquila. En caso de que te sientas muy estresada y sientas que no puedes manejar la situación, pon al bebe en un lugar seguro, sal al aire libre, cierra los ojos y respira muy profundo varias veces, esto es una técnica de relajación rápida. Si la situación se te escapa de las manos busca ayuda y si es profesional mucho mejor.

Acuérdate que cada quien encuentra su forma de ser mamá. Una buena rutina, mucho amor y respeto siempre te ayudarán.

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Todo es pasajero

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y va mejorando día a día:

Abraza y besa a tu bebé

Abraza y besa a tu bebé

Las malas noches….

Los llantos interminables…

La mamitis….que no te dejan hacer absolutamente nada.

El agotamiento físico y mental…

La falta de tiempo para ti y tu pareja…

Para mi, quizá una de las cosas más importante de tener siempre en cuenta es que  “todo es pasajero” y que en menos tiempo del que esperas tus hijos ya estarán grandes y tus preocupaciones serán otras totalmente diferentes. Ten esta frase siempre presente “todo es pasajero” y te aseguro que verás la vida desde otra perspectiva.  La falta de sueño y la sensación de agobio no van a durar siempre.

Piensa que “todo es pasajero” cuando el bebé se despierte hasta tres y cuatros veces en las noches, cuando no quiera comer, cuando esté llorando sin parar y en cualquier momento que estés desesperada y no sepas que hacer. Pon tu vida en perspectiva y piensa que estas cosas son pasajeras, no son transcendentales, y por lo tanto no tienes porque preocuparte demasiado.

Ten siempre presente que “todo es pasajero” y nada es tan grave como parece en el momento: los llantos que no acaban, las malas noches, la mamitis, el agotamiento físico y mental, enseñarlos a dormir por sí solos, a comer, a disciplinarlos, y tantas y tantas cosas.

Cada vez que tengas una crisis pregúntate que tan importante será esto de aquí a 10 años, en la gran mayoría de los casos seguro que ni siquiera te acordaras. Entonces no vale la pena darse mala vida. 

Amor y respeto para tu bebé

Amor y respeto para tu bebé

Has la prueba y pregúntale a cualquier mamá de niños grandes, adolescentes o adultos las cosas que recuerda de cuando sus hijos eran bebés y probablemente solo una gran minoría de ellas se acuerda de los llantos terribles por la salida de los dientes, o por los cólicos, o cuando pasaron esa etapa en que sus bebés no se dormían por nada del mundo y si lo hacían el soplo del viento los despertaba.

En el momento en que estés cruzando cualquiera de las crisis típicas que uno  atraviesa con un bebé te parecerá que nunca volverá la normalidad, que tu vida como la tenias antes de ser mamá no regresará nunca más. La verdad es que sí regresa, o no se si realmente regresa o te acostumbras a tu nueva vida y comienzas a disfrutarla,  a disfrutarla con mucha intensidad. La vuelta a la “normalidad” es mucho mas rápido de lo que te imaginas.

Desde que nació mi primera hija todo el mundo me decía, disfrútala porque el tiempo pasa volando y más nunca volverá a ser bebé. Aprovecha de cargarla, abrazarla, besarla y consentirla. Para ser sincera, reconozco que los primeros meses pueden ser difíciles pero ahora que ya mis hijas tienen 3 y 5 años entiendo porque todos me decían que el tiempo pasa muy rápido. Esto probablemente solo lo entenderás cuando lo hayas vivido pero te puedo asegurar que un día tu reconocerás que a ti también te pasó muy rápido, así que aprovecha, los bebés son la cosa más rica, divertida y tierna del mundo y después de que crecen más nunca vuelven a ser bebés.

Hoy en día entiendo que es normal que el primer año de vida de tu bebé sea una etapa difícil en tu vida. Aunque es una etapa bellísima porque esta cargada de emociones muy fuertes y de un amor intenso nunca antes experimentado que se te desborda por los poros y el corazón, también es cierto que te estás enfrentando a un mundo totalmente desconocido, estás ocupando un rol que nunca antes habías tenido y estás haciendo un “trabajo” en el que no tienes ninguna experiencia y es precisamente el trabajo más importante de tu vida, por eso es importante sentirse capaz, preparase y educarse. 

El primer año está cargado de mucha ansiedad por enfrentarte a un mundo desconocido, está cargado de frustraciones porque en muchas ocasiones crees no estar haciendo la mejor labor como madre y además está cargado de muchas dudas con respecto a tu nuevo rol en la vida. Realmente nunca se está preparado para el cambio que significa ser mamá.

Por encima de todo, el primer año es difícil porque tu vida cambia radicalmente y tú ya no eres la prioridad en tu vida. Ahora tu vida no se trata de tú trabajo, de tus amigos, de tú pareja, de tú hora de hacer ejercicios, de tú vida social. Ya ni siquiera puedes  dormir, comer o bañarte a la hora que quieras.

Aunque es muy cierto ese dicho tan común de que después de tener a un hijo tu vida cambia para siempre, recuerda que como te dije “todo es pasajero” y va mejorando día a día. Aprovecha hoy porque cuando tus hijos sean adolescentes los problemas y dolores de cabeza probablemente serán mayores.

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