Muchos oficios, una sola mamá

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9 lecciones simples a la hora de ser mamá…

Oficios de mamá

¿Cuantos sombreros sientes que te pones cada día? El de mamá, el de esposa, el de hija, el de profesional, el de chef, el de chofer y pare usted de contar. Llevar todos estos sombreros día a día no es siempre fácil.

Muchas veces salgo por la mañana vestida y arreglada porque tengo alguna reunión en el colegio de mis hijas (estoy muy involucrada en el colegio) luego me cambio porque quiero ir a hacer algo de ejercicios, luego me vuelvo a cambiar porque tengo algún cliente al que le tengo que mostrar propiedades (soy realtor). Llega la tarde y estoy en la tarea de mamá; mejor dicho de chofer y me toca llevar a las niñas a la gimnasia, natación, piano, etc. (muchas veces este es el momento que aprovecho para yo irme a correr). Luego en la noche llega el momento de preparar comida, ayudar con tareas/deberes (solo en caso que sea necesario), sentarnos a cenar (conversar), luego la ida a la cama y dejar todo listo para el día siguiente y finalmente el sombrero de esposa, para pasar un rato juntos y conversar con la persona que escogí para vivir mi vida.

Obviamente, una gran madre ama a sus hijos, se hace cargo de sus necesidades físicas y emocionales básicas, y pasa tiempo de calidad con ellos. Pero ¿qué es importante mantener claro a la hora de ser mamá?

1-    No trates de ser perfecta. Esto es cierto para la vida en general y una meta importante. La búsqueda de la perfección es siempre una mala idea porque la vida es desordenada e impredecible y llena de sorpresas. Tratar de mantener  control completo sobre todo lo que nos rodea es simplemente imposible y nos puede crear un gran estrés. Tenemos que aceptar que las cosas no siempre son como queremos o imaginamos.

2-    Quítate el complejo de culpa. La culpa parece ser uno de los efectos secundarios más comunes de la maternidad y empieza desde bien temprano al tomar cualquier decisión; desde las más importantes y difíciles como seguir trabajando o quedarse en casa con los niños hasta unas más pequeñas como lactar o dar tetero o biberón. Todas las mamás estamos haciendo lo mejor que podemos y recuerda que al final lo más importante es darles amor.

3-    Sigue siendo tu misma. No renuncies a tus pasiones e intereses. Encuentra tiempo para lo que te gusta hacer; leer, escribir, hacer ejercicios, etc. Busca la forma de incorporar tus placeres en tu rutina (fácil decirlo, difícil hacerlo. Sin embargo, muy importante). Recuerda que mientras tú eres feliz funcionas mejor como mamá.

4-    Ten paciencia (jajajaja). Ser madre es un trabajo muy complejo. Como dice siempre mi hermana: “¿y quién te dijo que ser mama era fácil?”. Como les he comentado antes, cuando siento que estoy a punto de perder la paciencia y pegar un grito, respiro profundamente varias veces, por lo menos 3 y realmente te calmas bastante inmediatamente. Ya mis hijas saben que cuando empiezo a respirar profundo lo que estoy es dejando de pegar un grito.

5-    Realmente ESCUCHA a tus hijos. Por lo general no escuchamos si no que apenas empiezan a hablar reaccionamos como solucionadores de problemas y tenemos nuestro comentario siempre en la punta de la lengua. ESCUCHEMOS!. Muchas veces lo único que necesitan es hablar y contar lo que les paso, o lo que piensan. Les recomiendo un libro muy bueno sobre técnicas para aprender a escuchar a tu hijo y para que él/ella realmente hable. “How to talk so kids will listen & listen so kids will talk” de Adele Faber y Elaine Mazlish.

6-    Se la mamá y no la amiga. Establece los límites y reglas. Deja claro lo que no es aceptable. Escúchalos y respétalos (por supuesto) pero hay decisiones que ellos no están preparados para tomar.

7-    Enséñales a ser simples. Que aprendan a temprana  edad que la felicidad no está ligada a las cosas materiales. Comienza con estos valores mucho antes de que sean adolescentes. No vayas de compras solo por placer, ve por necesidad. Enséñalos, por ejemplo, a usar los libros de la biblioteca y no solo a comprar libros.

8-    Enséñeles autoestima. Una alta autoestima es, quizá, el único regalo más importante que le podemos dar a nuestros hijos. Una persona con una autoestima alta se valora a sí misma y no entra, o por lo menos no permanece, en una relación abusiva. Una persona con alta autoestima es más probable que sea feliz y alcance sus metas. ¿Cómo enseñar autoestima? demostrándoles que los valoramos, pasamos tiempo con ellos, les hablamos y los escuchamos.

9-    Disfruta ser madre. Relájate, diviértete, ríe, sonríe, juega, vuelve a ser un niño. Recuerda que tu hijo es un regalo de Dios y que no va a ser niño/a por mucho tiempo. Cada momento que puedes pasar con ellos es un milagro, disfrútalo y saboréalo

¿Qué más le agregarías a la lista?, ¿qué es para ti lo más importante de mantener claro a la hora de ser mama?, ¿cuántos sombreros te pones al día?, ¿te sientes culpable algunas veces por no dedicarle más a tus hijos y tu familia?

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