Jugar libremente

Excelente práctica en extinción

Jugar libremente

Jugar libremente

En el mundo de hoy tan agitado y competido jugar libremente sin estructura, sin reglas y sin profesor es casi un delito y lamentablemente una excelente práctica en extinción. Sin embargo, jugar con libertad es una de las cosas más importantes que puede hacer tu hijo para su desarrollo intelectual y social.

En las últimas dos décadas los niños han dejado de jugar libremente unas 8 horas a la semana y este número sigue creciendo y creciendo. Por otro lado el número de horas frente a la televisión, la computadora y los juegos de videos aumenta día a día.  En Estados Unidos se calcula que los niños menores de 6 años están frente a una pantalla entre 2 y 4 horas al día.

Estudios recientes sugieren que el juego libre es esencial para el desarrollo de los niños y que sus beneficios son múltiples. Durante el juego pueden imaginarse un mundo donde practican funciones propias de los adultos y resuelven problemas.  Jugar es importante para la felicidad, la disciplina, para autorregularse y descubrirse a sí mismo y ayuda a alcanzar logros escolares. Así como pequeños científicos, al jugar, los niños se plantean teorías que prueban y revisan y llegan a sus propias conclusiones.

Jugar ayuda a desarrollar la disciplina

Jugar ayuda a la disciplina

Jugar ayuda a la disciplina

Cuando los niños juegan sin la supervisión de un adulto aprenden a  resolver conflictos, a entender y manejar los sentimientos de otras personas, a manejar sus frustraciones y los compromisos propios de las relaciones humanas. En el juego libre los niños además pueden descubrir sus intereses, pasiones, fortalezas y debilidades.  

Irónicamente jugar libremente ayuda a que los niños sean más disciplinados porque aprenden a regularse así mismo. Para desarrollar la autorregulación los niños necesitan aprender a escuchar su propia voz y no siempre la de un adulto que los dirija y los mande.

El juego es una versión natural del aprendizaje más estructurado que se lleva a cabo en un salón de clases. El juego libre inclusive ayuda a iniciar los  fundamentos básicos matemáticos y de lenguaje.

Solo observa como niños de 3 o 4 años construyen en el jardín una casa  hecha con palitos. Tienen que recolectar materiales, negociar como poner los palitos para construir la casa, establecer las reglas y confiar en el trabajo de los otros para lograr el objetivo.

Por ejemplo: sin un niño pone la mesa y va diciendo lo que está haciendo aprenderá rápidamente el concepto de uno para cada uno.  Un plato por persona, un tenedor por persona y así sucesivamente. Cuando un niño juega con las piedras o las hojas en el jardín y las ordena de acuerdo al tamaño o al color está practicando conceptos fundamentales de matemáticas.

Libertad para jugar en la edad preescolar

Lo que los niños necesitan durante la edad preescolar es libertad para jugar y explorar el mundo en un ambiente seguro, sano y lleno de amor y respeto, donde estén expuestos a libros e historias, canciones y naturaleza. A esta edad no necesitan un horario cargado de actividades dirigidas.

Los niños son cada vez más seducidos por la televisión, la computadora y los juegos de video y no saben como jugar solos o con otros niños de su edad. Asegúrate de apagar la televisión aunque sea un día a la semana, poco a poco van aprendiendo a jugar y a entretenerse.  Los niños necesitan un período de transición si están acostumbrados a la televisión pero si vas quitando un día a la semana la televisión los vas enseñando a distraerse y a jugar libremente.

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