Todo es pasajero

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y va mejorando día a día:

Abraza y besa a tu bebé

Abraza y besa a tu bebé

Las malas noches….

Los llantos interminables…

La mamitis….que no te dejan hacer absolutamente nada.

El agotamiento físico y mental…

La falta de tiempo para ti y tu pareja…

Para mi, quizá una de las cosas más importante de tener siempre en cuenta es que  “todo es pasajero” y que en menos tiempo del que esperas tus hijos ya estarán grandes y tus preocupaciones serán otras totalmente diferentes. Ten esta frase siempre presente “todo es pasajero” y te aseguro que verás la vida desde otra perspectiva.  La falta de sueño y la sensación de agobio no van a durar siempre.

Piensa que “todo es pasajero” cuando el bebé se despierte hasta tres y cuatros veces en las noches, cuando no quiera comer, cuando esté llorando sin parar y en cualquier momento que estés desesperada y no sepas que hacer. Pon tu vida en perspectiva y piensa que estas cosas son pasajeras, no son transcendentales, y por lo tanto no tienes porque preocuparte demasiado.

Ten siempre presente que “todo es pasajero” y nada es tan grave como parece en el momento: los llantos que no acaban, las malas noches, la mamitis, el agotamiento físico y mental, enseñarlos a dormir por sí solos, a comer, a disciplinarlos, y tantas y tantas cosas.

Cada vez que tengas una crisis pregúntate que tan importante será esto de aquí a 10 años, en la gran mayoría de los casos seguro que ni siquiera te acordaras. Entonces no vale la pena darse mala vida. 

Amor y respeto para tu bebé

Amor y respeto para tu bebé

Has la prueba y pregúntale a cualquier mamá de niños grandes, adolescentes o adultos las cosas que recuerda de cuando sus hijos eran bebés y probablemente solo una gran minoría de ellas se acuerda de los llantos terribles por la salida de los dientes, o por los cólicos, o cuando pasaron esa etapa en que sus bebés no se dormían por nada del mundo y si lo hacían el soplo del viento los despertaba.

En el momento en que estés cruzando cualquiera de las crisis típicas que uno  atraviesa con un bebé te parecerá que nunca volverá la normalidad, que tu vida como la tenias antes de ser mamá no regresará nunca más. La verdad es que sí regresa, o no se si realmente regresa o te acostumbras a tu nueva vida y comienzas a disfrutarla,  a disfrutarla con mucha intensidad. La vuelta a la “normalidad” es mucho mas rápido de lo que te imaginas.

Desde que nació mi primera hija todo el mundo me decía, disfrútala porque el tiempo pasa volando y más nunca volverá a ser bebé. Aprovecha de cargarla, abrazarla, besarla y consentirla. Para ser sincera, reconozco que los primeros meses pueden ser difíciles pero ahora que ya mis hijas tienen 3 y 5 años entiendo porque todos me decían que el tiempo pasa muy rápido. Esto probablemente solo lo entenderás cuando lo hayas vivido pero te puedo asegurar que un día tu reconocerás que a ti también te pasó muy rápido, así que aprovecha, los bebés son la cosa más rica, divertida y tierna del mundo y después de que crecen más nunca vuelven a ser bebés.

Hoy en día entiendo que es normal que el primer año de vida de tu bebé sea una etapa difícil en tu vida. Aunque es una etapa bellísima porque esta cargada de emociones muy fuertes y de un amor intenso nunca antes experimentado que se te desborda por los poros y el corazón, también es cierto que te estás enfrentando a un mundo totalmente desconocido, estás ocupando un rol que nunca antes habías tenido y estás haciendo un “trabajo” en el que no tienes ninguna experiencia y es precisamente el trabajo más importante de tu vida, por eso es importante sentirse capaz, preparase y educarse. 

El primer año está cargado de mucha ansiedad por enfrentarte a un mundo desconocido, está cargado de frustraciones porque en muchas ocasiones crees no estar haciendo la mejor labor como madre y además está cargado de muchas dudas con respecto a tu nuevo rol en la vida. Realmente nunca se está preparado para el cambio que significa ser mamá.

Por encima de todo, el primer año es difícil porque tu vida cambia radicalmente y tú ya no eres la prioridad en tu vida. Ahora tu vida no se trata de tú trabajo, de tus amigos, de tú pareja, de tú hora de hacer ejercicios, de tú vida social. Ya ni siquiera puedes  dormir, comer o bañarte a la hora que quieras.

Aunque es muy cierto ese dicho tan común de que después de tener a un hijo tu vida cambia para siempre, recuerda que como te dije “todo es pasajero” y va mejorando día a día. Aprovecha hoy porque cuando tus hijos sean adolescentes los problemas y dolores de cabeza probablemente serán mayores.

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