Las meriendas

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Cuando las meriendas sustituyen a las comidas

Merendando frutas

Merendando frutas

La necesidad de los niños de merendar a toda hora se ha convertido en una epidemia y es casi imposible salir de casa sin cargar algo de comer para darles a los más pequeños, no importa a donde vayamos o por cuanto tiempo.

Lo peor de esta costumbre, no es solo la comedera constante si no que en la gran mayoría de los casos esas meriendas son galletas y chips y casi nada preparado en casa.  Es cada vez más raro ver a los niños merendar frutas, yogurt, queso o zanahorias, por ejemplo.

Las mamás cargan comida (chips, oreos, cheerios, goldfish)  en el automóvil y en la cartera para controlar cualquier momento de ataque de hambre y por ende de mal comportamiento o arrebato. Estas meriendas constantes durante todo el día han ido sustituyendo a las comidas básicas: desayuno, almuerzo y cena y es allí donde esta el mayor problema.

Es muy difícil parar con esta práctica de comer constantemente cuando ya se ha convertido en una rutina, es como tratar de que un niño vuelva a dormir solo en su cuarto después de que ha dormido varios meses en la cama con papá y mamá.

Según muchos nutricionistas especializados en niños, la tarea de los padres es decidir qué, cuándo y dónde comen los niños. Sin embargo, aconsejan que los niños decidan  cuánto comen y si comen en un determinado momento. Recomiendan tener horas específicas para la merienda para que cuando les toque sentarse a la mesa a comer en familia la experiencia sea exitosa y placentera.

Tres aspectos importantes a la hora de la merienda

  • Comer a horas determinadas – mantener una rutina
  • Comer nutritivo
  • Comer pequeñas porciones para que las meriendas no sustituyan a las comidas

Una merienda adecuada a una hora apropiada tiene muchos beneficios

La merienda y sus beneficios

La merienda y sus beneficios

La merienda no debe ser nunca utilizada para mantener ocupados a los niños y se porten bien mientras las mamás van de compras o conversan con sus amigas. Tampoco les des comida mientras miran la televisión y para que maten el aburrimiento.

La merienda tiene una función importante dentro de la alimentación global de un niño y debemos procurar que estas comidas sean sanas y se hagan a sus horas. De hecho, una buena rutina de meriendas, a horas específicas y convenientes y con comidas nutritivas, puede ayudar a balancear la dieta de un niño que tiene poco apetito o de lo contrario no ingiera las calorías que necesita.  Las meriendas saludables aportan mucha de la energía y los nutrientes que necesitan los niños. Comienzan con las rutinas de las buenas meriendas desde que empieces a introducir los alimentos sólidos.

Escoge para las meriendas comida fresca y altamente nutritiva en vitaminas, minerales, proteínas y fibras, y trata de evitar comida procesada, enlatada y/o empacada que por lo general tiende a tener altos niveles de azúcar, sal y grasa y no calman el apetito por mucho tiempo.

Aquí te recomiendo algunas meriendas que puedes ofrecer a tus hijos:

  • Frutas cortadas en pedacitos pequeños. Por lo general un platico con pedacitos de distintas frutas de distintos colores les llama mucho la atención.
  • Pedacitos de queso. Puedes usar distintos tipos: queso mozzarella, queso blanco fresco tipo latino, queso amarillo, etc.
  • Palitos de zanahorias.
  • Yogurt.
  • Pedacitos de panes o galletas integrales con alto contenido de fibra.
  • Tofu. Puedes picar pedacitos de tofu y ponerlos a sofreír por dos o tres minutos por ambos lados en una sartén. El sabor es muy suave y es algo que a muchos niños les gusta.
  • Semillas de soya. (Edamame). Estas vainitas verdes japonesas les llaman mucho la atención. Les gusta sacar las semillitas de la vaina y comérselas. Este es un alimento rico en proteínas y muy nutritivo. (Estas semillas las aconsejo para niños mayores de 2 años). Las consigues en los automercados en las neveras de congelados y solo necesitas calentarlos en agua en el microondas o la estufa por pocos minutos.
  • Frutas secas  y nueces, almendras, y todo tipo de semillas. (también para niños mayores de 2 años)
  • Cereales bajos en azúcar con un poco de leche.
  • Tortas de zanahoria, banana o avena con nueces y  hechas con harina integral y azúcar negra sin la cubierta o capa de azúcar.
  • Pancitos integrales con jamón de pavo y queso, con mermelada/jalea y queso crema/ o queso blanco.

Un tip especial

No creas a ciegas en las comidas que dice “low fat” bajo en grasa. Por lo general, si se corta el nivel de grasa se aumenta el nivel de azúcar o sal para que la comida mantenga un sabor atractivo. Muchos alimentos “low fat” tienen las mismas calorías que la versión original del mismo alimento.

Recuerda que lo más importante es que las meriendas tengan una estructura, se hagan a horas determinadas y convenientes, no demasiado cerca de las comidas: desayuno almuerzo y cena, y aporten un beneficio nutritivo. También es importante mantener pequeñas porciones para que las meriendas no sustituyan a las comidas.

Por supuesto, comer una galleta, un chocolate o un helado de vez en cuando no hace daño, lo importante es que esta sea la excepción y no la regla.

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